Confucio (kúng-fu-tzu o kung-fu-tse) fue un pensador de la antigua China que vivió entre los años 551 y 479 a.C. (es decir, murió nueve años antes que nazca Sócrates). En su época el Imperio Chino, bajo la dinastía Tseu, estaba en decadencia: cada provincia adoptaba costumbres y formas de gobierno diferentes. Esa decadencia era la que Confucio quería detener, buscaba acabar con el desorden mediante la restauración de la tradición. Así, este pensador recurre a los libros que contenían la antigua sabiduría china como los "kings" o los "chung".
El Ta-Hio o "Gran estudio" es un libro que Tchu-Hi, discípulo de Confucio, ordena, revisa y coirrige. Este contiene las enseñanzas de su maestro y sus discípulos. En dicho libro Confucio sostiene que el camino del gran estudio debe aprenderse y practicarse desde la adolescencia. El mismo contiene tres elementos:
- Hacer brillar en sí mismo las vitudes superiores que la Naturaleza puso en el alma de cada uno.
- Reformar a otras personas.
- Fijarse como objetivo la más alta perfección.
En cuanto al punto 2, debemos ayudar a que los demás logren hacer brillar esas mismas virtudes. Después de corregirnos a nosotros mismos podemos correfir a nuestra familia, haciendo reinar el orden en casa. Luego, si las familias están en orden, el principado está bien gobernado. Y a la postre si el principado está bien gobernado el Imperio estará en paz. Si cada quien se ocupa de ordenarse a sí mismo es posible que se ordene aquello de lo que él depende, si no lo hace, en cambio, lo que de él depende entra en caos. Jamás quien cuida poco lo que debe querer más (su familia) gobernó bien lo que le es menos querido (el principado o el imperio). Una familia virtuosa fomenta la virtud, pero solo un hombre vicioso ya fomenta el vicio.
Finalmente, el punto 3 apunta a que si conocemos el objetivo el espíritu entra en descanso y puede examinar las cosas para alcanzar la perfección.