Aristóteles (384-322 a.C.) es un filósofo griego clásico, discípulo de Platón y uno de los filósofos más importantes de la historia.
En ética su obra más importante es "Ética a Nicómaco", una compilación de sus notas de clases. Allí, Aristóteles desarrolla una ética de la felicidad. Esto es, el filósofo plantea una ética donde lo central es lograr ser feliz.
De hecho, Aristóteles parte de la idea de que todos los seres humanos deseamos ser felices. El problema es que no todos creemos que la felicidad sea lo mismo y, peor aún, a veces la misma persona cree que la felicidad es varias cosas distintas según en qué momento se le pregunte. Por ejemplo, un hombre enfermo puede creer que la salud es la felicidad, pero cuando esté sano quizás crea que la riqueza lo es, e incluso cuando sea rico quizás crea que la felicidad está en encontrar una pareja.
Aristóteles analiza cuales son las respuestas que su sociedad da ante qué es la felicidad y las clasifica en tres: quienes creen que la felicidad es igual al placer, quienes creen que la felicidad está en ser rico y quienes creen que la felicidad consiste en el reconocimiento. Posteriormente pasa a descartar estás tres opciones como la verdadera felicidad.
La verdadera felicidad tiene que ser el último objetivo de todos. Una vez alcanzada esa felicidad no deberíamos querer nada más. Y además esa felicidad debería ser permanente.
Así, el placer no puede ser la felicidad porque no es algo permanente. Cualquier placer acaba, tiene una cierta duración.
Por otro lado, la riqueza no puede ser la verdadera felicidad ya que es un medio, no un fin. La riqueza sirve para alcanzar otros objetivos, no es un objetivo y mucho menos el último objetivo. Eso sí, la felicidad necesita de ciertos recursos materiales.
Finalmente, el reconocimiento depende de los demás y puede llegar o no. Es más, si llega puede irse rápido. Nuestra felicidad no puede depender de otros.
Recopilando, entonces. La felicidad es un fin en sí mismo, que depende de mis acciones y que es permanente. Además, implica la mente, ya que es la felicidad humana y el humano se caracteriza por tener logos (recordemos que "logos" significa tanto razón, como la capacidad de organizarse junto a otros en sociedad, entre otras cosas). Aquello que cumple todas estas características es la vida virtuosa. Con virtudes una persona puede disfrutar la vida en los buenos momentos y estar lo mejor posible en aquellos que sean malos, y que seguro habrá.
En cuanto a virtudes, existen las éticas y las dianoéticas. Las primeras son acciones y dependen de la repetición. Las otras son maneras de pensar adecuadamente y se aprenden mediante el estudio.
Otro punto importante es que para Aristóteles toda virtud tiene dos vicios: una por exceso y otra por defecto. Por ejemplo: para la virtud de la valentía la temeridad es el vicio por exceso y la cobardía el vicio por exceso.
Para finalizar, es importante remarcar que toda virtud depende del contexto. De qué es lo mejor para hacer en cada ocasión en particular. Eso depende mucho de quién soy y, además, no es algo que nadie pueda realizar sin fallas constantemente: hasta el mejor arquero a veces no da en el blanco.
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